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Llevando un vestido victoriano |
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escrito por admin admin
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miércoles, 09 de diciembre de 2009 |
Lo prometido es deuda y hoy empezamos la semana con un artículo que os prometimos a finales de la semana pasada (justo antes de enterarnos de la barbaridad que quieren hacer nuestros amigos gobernantes), se trata de…
Aunque a uno le encantaría poder pone runa experiencia propia en la Web, hay cosas que no pueden ser por mas que nos empeñemos así que nos tendremos que basar en la experiencia de Melissa Virag que no la describe en su Web (AQUÍ), pero en ingles y que yo me he limitado a traducir, lectura recomendada para todas aquellas a las que les gustaría acudir a algún evento con un vestido de esta época, sea el evento que sea.Empecemos con el relato.
Melissa Virag ha llevado vestidos de este tipo en varias ocasiones y en público por periodos de más de 4 horas. En esos momentos siempre ha tenido que explicar a sus acompañantes que el vestido es en verdad un vestido que esta pensado para ser (valga la redundancia) vestido y que cuando una está en su interior puede moverse, sentarse, levantarse por si misma, andar e incluso correr y que si, dentro del vestido es así mismo posible respirar.EL CORSÉ:(la parte favorita de todos)
Nada mejor que empezar una noche de sábado apretando fuertemente un corsé, Melissa nos cuenta que se empezó a sentir a disgusto después de unas cuatro horas de llevar puesta la pieza (lo que no está nada mal), apretarlo tanto fue un poco innecesario puesto que ya había ajustado el corsé para su cintura al fabricarlo, aun así confiesa que la merecida profunda respiración al quitárselo fue verdaderamente fantástica.Tras la experiencia nos comenta que en su opinión las mujeres victorianas únicamente apretarían el corsé fuertemente para eventos de corta duración dejando el corsé parcialmente suelto en los eventos sociales más largos.Para entender esta opinión hay que recordar que en aquellos años el corsé era el equivalente a nuestra ropa interior, común y desde luego no estaba reservado para ocasiones especiales. De la misma forma que una mujer moderna dispone de ropa interior apropiada para ir al gimnasio, al colegio, al trabajo o para ocasiones especiales, una mujer victoriana dispondría de diferentes corsés con diferentes usos, de hecho se disponía de corsés para las doncellas, para las chicas jóvenes con mala postura y versiones mas relajadas.El corsé solía ser una pieza empleada para allanar los contornos femeninos, esconder todos los bultos indecorosos, prevenir que el sudor pudiera atravesar al ropa en una época en la que el desodorante no existía y mantener la postura erguida como un miembro de la mas alta clase social en buena salud. Era un instrumento funcional.El corsé evolucionó con enlaces a la página de “bettie page”, al bondage, a la subversión y a la victimización. Cuando Melissa fabricó su corsé lo hizo pensando en la utilidad inicial, no la moderna.Volviendo al tema que nos ocupa, Melissa es capaz de llevar el corsé sin apretarlo fuertemente por mas de cuatro horas y sentirse cómoda con el, de hecho, al contrario del concepto popular la respecto del corsé victoriano, este, no daña tu columna.Si que hay que señalar que atar fuertemente un corsé parece ser más sencillo si uno no tiene de músculos en la barriga, la razón es que los músculos se resisten más a ser “recolocados” que la simple grasa. La buena noticia para las chicas de la época es que el corsé es capaz por si mismo de mantener la columna erguida (y de hecho es usado terapéuticamente para esta función en la actualidad) lo que elimina la necesidad de los músculos de la barriga.Las mujeres victorianas acostumbraban a ser entrenadas en el uso del corsé desde bien jovencitas, esto llevaba a que muchas de ellas desarrollaran una dependencia al corsé por que al no realizar mucho ejercicio y no tener ninguna necesidad (física o social) de desarrollar los músculos del estómago, estos no lo hacían. Entiendo que se os haga ridículo pero al menos ellas disponían de una figura impresionante y saludable y no cabe duda que los efectos negativos no pueden ser mucho peor que años de estar encadenados a la mesa de un ordenador.Una última nota la uso prolongado de un corsé es que por alguna razón inimaginable volvía rígida al parte superior de la espalda aunque Melissa considera que debe de ser por intentar mantener de forma continua su cuello demasiad estirado.LLEVANDO EL VESTIDO.
El vestido es un vestido y como vestido que es puede ser vestido como cualquier otro vestido. Este en concreto tiene al longitud apropiada para Melissa y por lo tanto no lo va arrastrando por el suelo ni necesita levantarlo para poder caminar sin tropezar, además debido al corte las piezas la cola y al falda conservan su posición sin necesitar ajustes mientras lo llevas. El cuerpo esta cortado a medida así que puede moverse naturalmente y cuando no quiere la cola Melissa puede inclinarse (incluso sin ayuda) y recogerla sin necesidad de enseñar las enaguas.Sentarse también es sencillo. Para que el vestido quede equilibrado una debe sentarse en el borde de la silla, entonces la caída de la falda de forma natural cae un poco sobre la parte de atrás enseñando la belleza de la falda.Esto explica por que tantas sillas se salón eran pequeñas, bajas y sin apoya brazos, si una mujer fuera a sentarse en una silla con apoya brazos la caída de su falda no tendría lugar donde ir y no quedaría apropiado, de hecho Melisa ha probado a sentarse en un sofá, es posible hacerlo con estos vestidos pero ciertamente no queda muy glamoroso, es muy posible que en la época existieran otras faldas con menos vuelos para situaciones menos formales, en el caso de Melissa su falda sería de las mas formales.La conclusión (hasta este momento) para Melissa es que la parte mas complicada de su vestido era moverse en los tacones altos de sus botas, que ni decir tiene que son modernos.CONDUCIENDO CON EL VESTIDO.No es lo más sencillo que Melissa ha intentado hacer en esta vida pero ciertamente es posible cuando una consigue aplacar el pánico. Melissa lo caracteriza como la parte mas interesante del experimento y tras el, cree que la mayor parte de los cambios en la moda del siglo veinte vienen de la necesidad de hacer que la ropa encajara dentro de la carrocería de los automóviles.La parte mas dura de la relación vestido-coche es cuando hay que entrar (romper el hielo que se llama). Habría sido mas fácil si además del vestido Melissa no llevara el pelo en rulos y con un sombrero que golpeaban la parte superior de la carrocería lo que a su vez golpeaba su cabeza con una oleada de pánico: ¿se habría caído el sombrero y con el alguno de los rulos? ¿se habrán roto alguna de las plumas o de las flores de seda? Por suerte no hubo ningún desperfecto.Una vez dentro, mencionar que es difícil sentarse en el coche con el vestido y mantener una postura recatada. La falda tiene que ser recogida por encima de las rodillas si una quiere hacer cualquier intento de conducción pero aun así se lleva más ropa que la mayoría de las chicas de nuestra época.LA CONCLUSIÓN:
Melissa está orgullosa de que la pieza que creó es 100% vestible y llevable, Los originales también debieron de ser llevables, visualmente hablando el aspecto parece autentico así que el vestido pasa el test de aspecto y portabilidad. Así mismo el los materiales empleados eran presumiblemente los de la época (seda, algodón, estructura de hierro para el corsé y nada de poliéster ni plástico).Y lo dicho anteriormente, el aspecto mas difícil de llevar encima el vestido fueron las botas de tacón, seguro que las chicas de la época verían una autentico elemento de tortura ese calzado.
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Modificado el ( martes, 12 de enero de 2010 )
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